Tal día como hoy, 8 de enero, pero en el año 1642, fallecía Galileo Galilei, el padre de la ciencia moderna.
Tras el desarrollo y perfeccionamiento del invento que lo hizo célebre, el telescopio, descubrirá la naturaleza de la Vía láctea, podrá contar las estrellas de la constelación de Orión y constatará que ciertas estrellas visibles a simple vista son, en verdad, cúmulos de estrellas. Galileo también observó los anillos de Saturno -aunque no descubre su naturaleza- y estudió las manchas solares.
El 7 de enero 1610, Galileo hace un descubrimiento capital : remarca 3 estrellas pequeñas en la periferia de Júpiter. Después de varias noches de observación, descubre que son cuatro y que giran alrededor del planeta. Se trata de los satélites de Júpiter, que llama Calixto, Europa, Ganímedes e Io, (llamadas hoy satélites galileanos en su honor).
El 4 de marzo 1610, publica en Florencia sus descubrimientos dentro de El mesajero de las estrellas (Sidereus Nuncius), resultado de sus primeras observaciones estelares.
Para él, Júpiter y sus satélites son un modelo del sistema solar. Gracias a ellos, piensa poder demostrar que las órbitas de cristal de Aristóteles no existen y que todos los cuerpos celestes no giran alrededor de la Tierra. Es un golpe muy duro a los aristotélicos. El corrige también a ciertos copernicanos que pretenden que todos los cuerpos celestes giran alrededor del Sol.
El 21 de febrero de 1632, Galileo, protegido por el papa Urbano VIII y el gran duque de Toscana Fernando II de Medicis, publica en Florencia su diálogo de los Massimi Sistemi (Diálogo sobre los dos grandes sistemas del mundo), donde se burla implícitamente del geocentrismo de Ptolomeo.
El 22 de junio 1633, en el convento dominicano de Santa María, se emite la sentencia : Galileo es condenado a la prisión de por vida (pena inmediatemente conmutada por residencia de por vida por Urbano VIII) y su obra es prohibida. Aún con así, Galileo cede y se retracta.
En 1642, Galileo fallecía a la edad de 78 años, mientras trabajaba en el perfeccionamiento del reloj de péndulo, tras haber vivido una vida maravillosamente creativa y fructífera, únicamente ensombrecida y amargada por el oscurantismo y las maniobras religioso-políticas propias de aquellos que ostentaban el poder.
lunes, enero 08, 2007
viernes, diciembre 29, 2006
Carl Sagan
Coincidiendo con el aniversario de su muerte, se ha escrito muchísimo, especialmente en la Web, sobre su persona. Hoy yo también quiero sumarme a todos los que lo han hecho, para hablar sobre su obra y la repercusión que ha tenido sobre mí.
He leído bastantes libros de este autor. En general, lo que más me gustaba -me gusta- es su sensibilidad al divulgar la Ciencia, su humanidad al contar relatos y cómo transmitía ilusión y optimismo basándose en algo tan al alcance de cualquiera como la observación de nuestro maravilloso Universo.
Leer a Carl Sagan siempre me evoca la imagen de un niño excitado por lo siguiente que va a aprender, a ver y/o a experimentar. Esa imagen sintetiza la esencia misma de la inteligencia humana, la curiosidad.
Al igual que para otros muchos, su obra Cosmos ha sido para mí absolutamente reveladora y forjó en mi vida unas incansables ansias de saber y comprender, por atesorar conocimientos básicos, por la divulgación científica y los avances tecnológicos y, por supuesto, por el método científico.
Sagan consiguió todo esto sin separarse por ello de la realidad humana. Ni un ápice del halo de científico loco, o de profesor gafotas aburrido. Además de ser un divulgador científico excepcional, era capaz de responder preguntas fundamentales y formular otras nuevas sin que el lector perdiera jamás el interés por los temas planteados.
Podría escribir maravillas de su obra, libros tan sugerentes y hermosos como Contact, el cerebro de Broca, Cosmos, Cometa, El Mundo y sus Demonios, Miles de Millones, etc., pero quizá merezca la pena destacar la última parte del último capítulo de su libro 'miles de millones' , que fue escrito de forma póstuma por su mujer Ann Druyan quién le acompañó en sus últimos días.
No me avergüenza decir que se me empañaron los ojos leyendo el proceso final de su enfermedad, escrito primero de mano de Carl y culminado por Ann tras su fallecimiento. No me emocionó la muerte en sí -eso es parte de la vida y todos tendremos que pasar por ahí-, sino el hecho de que al igual que su vida, vivió su muerte con total entereza y perspectiva -no exenta de las muy humanas ansiedades, temores y penas, claro-, sabiendo de antemano cuál y cómo iba a ser su final. Pudo despedirse de los suyos y prepararse para formar parte del Cosmos en forma de materia inerte, como todos lo seremos y fuimos alguna vez, antes de que el misterio de la evolución permitiera que la mágica chispa de la Vida desequilibrara la severa balanza del equilibrio termodinámico.
Muchos sienten su vida completamente llena viviéndola y disfrutándola al día sin hacerse más preguntas ni reflexiones. Otros nos sentimos un poco más inquietos cuando nos planteamos alguna de esas preguntas que no son fáciles de responder, como qué somos realmente -más allá de las teorías cosmológicas básicas-, dónde estamos o para qué. La observación del Universo no siempre desentraña estos misterios, pero siempre es absolutamente reveladora.
Pienso que es precisamente eso lo que lo hizo tan especial. Su trabajo le erigió como portavoz de los misterios y las maravillas del Cosmos.
Aprendí de divugadores como Carl a obtener una placentera recompensa tan solo por el hecho de formular dichas preguntas, de obtener respuestas aunque sean parciales, e incluso de refutarlas mentalmente.
Ojalá que mis hijos, los hijos de mis hijos y las posteriores generaciones puedan disfrutar e interesarse por la Ciencia, sobre todo si les llega de la mano de personas tan sensibles e inteligentes como lo fue él.
Sirva este texto como un pequeñísimo tributo a Carl Sagan, un recuerdo especial y personal dedicado a él. Como él mismo diría, 'tan solo una voz en la fuga cósmica...'
Hasta siempre, Carl.
miércoles, noviembre 29, 2006
LCD de Samsung del grosor de una tarjeta de crédito
Leo en esta Web que nuestros amigos de Samsung acaban de lanzar al mercado una pantallita LCD del tamaño aproximado de una tarjeta de crédito corriente. Quizá lo más interesante es que ese LCD tiene también el mismo grosor que una tarjeta de cŕedito, unos impresionantes 0,82mm.
Me imagino un mundo -cercano- dominado por dispositivos inalámbricos, con pantallas de unas 8-9 pulgadas, muy ligeras, del estilo de la que acaba de anunciar Samsung, con almacenamiento en memorias Flash, sin parte móviles y con un consumo raquítico que les permita funcionar con baterías más de 9 horas. ¿Tablets, o móviles con esteroides? Eso depende de los departamentos de marketing y de cómo puedan llegar mejor a su público, pero conceptualmente es crónica de una evolución anunciada.
Con esos dispositivos y puertos mini USB 2.0 y bluetooth, o el micro-equivalente inalámbrico estándar en el mercado en ese momento, el modo de trabajar/disfrutar cambiará incluso para los más geeks.
Ya he dado mi opinión respecto al "servidor del hogar" en otros posts. No hace falta profundizar en la idea: el servidor de casa está 24h conectado a la Red y debe proporcionar servicios mínimos. Nada de 4 cores, tamaño torre y consumo exagerado. Para estar conectado las 24 horas del día a la Red hace falta algo más ligero... y barato, tanto en coste de adquisición como de mantenimiento, principalmente consumo eléctrico.
El 'ordenador de casa', en el que guardas las fotos, editas los vídeos de tus hijos y/o escribes informes, etc. es YA un portátil, para esto no hay que esperar al futuro, es la decisión de compra mayoritaria según múltiples encuestas.
Si exceptuamos algún tipo de aplicación profesional en las que cualquier cantidad de potencia de cálculo es insuficiente, éstos ya tienen capacidad para hacer de todo.
El mediacenter del hogar podría ser cualquiera de los anteriores conectando el vídeo a la TV de forma inalámbrica (al tiempo), u otro dispositivo 'ligero' similar a los descritos. No solo eso, sino que esas funciones se irán incrustando en las TVs. ¿por qué? Por que la TV ya 'habla' MPEG e irá incorporando funcionalidad que le permita acceso a Redes y almacenamiento y por tanto serán convertidas más en lo que hoy conocemos como mediacenter.
El móvil será -ya empieza a serlo- el comunicador por excelencia del futuro. Por supuesto que tendrá capacidad de almacenamiento ya que esta es cada vez es más compacta y accesible, pero la función de estos dispositivos será la comunicación , con otras personas y -novedad- con otras máquinas.
Muchas novelas de ciencia ficción ya hacen uso acertado del lenguaje y, con gran previsión, se refieren a los móviles del futuro con el término comm, comunicador, o similar, dando a entender que el móvil de hoy es el aparato de comunicación personal por excelencia del futuro. Cuando incluyan la funcionalidad descrita en los primeros párrafos de este post, principalmente una pantalla TFT más grande y más capacidad de almacenamiento y proceso, tendremos que ir pensando en cambiarle el nombre y sumarle a la ciencia ficción otro tanto.
Al que argumenta que en un aparato así no se puede verse un vídeo, ni escribir un mísero mail HOY le doy la razón. Pero tan solo de momento.
Hoy en día hay pantallas grandes y teclados en cualquier sitio y estos últimos se harán inalámbricos en breve, lo que facilitará conectarlos como dispositivos de entrada a casi cualquier dispositivo capaz de manejar información . En una primera evolución, bastará conectar uno de estos y trabajar al estilo 'clásico'. Más adelante podríamos dictar a nuestro comms -¿a que mola el término?- y esperar a que él haga la conversión a texto ¿Que el proceso falla por los ruidos, etc.? Cierto, pero tras una conversión parcialmente correcta, sólo restaría modificar a golpe de lápiz los fallos que se hayan detectado en la conversión y listo.
Así, hay quien esgrime acertadamente que, por el momento, estos dispositivos son fundamentalmente para consumir información y no para producirla. Nada de hacer informes, ni publicar páginas Web, ni siquiera publicar posts. Es cierto, pero solo parcialmente y porque no estamos considerando alternativas elegantes y más humanas en el frente de la generación de información.
Volvamos a la idea del reconocimiento de voz ágil aunque imperfecto, y hagamos un cálculo rápido. Acabo de consultar la lista de llamadas recibidas/realizadas en mi móvil. Esta mañana he recibido 4 mensajes de texto y enviado otros 3, el equivalente natural del mail del ordenador. Sin embargo, he realizado 5 llamadas de voz de unos 4 minutos y recibido 9 más de esa misma duración media. En total, y tirando por lo bajo, 300 palabras por minuto para llenar el canal -nada de dos hablando a la vez, eso es trampa, además de mala educación-. Todo lo hablado supone un total de 16.800 palabras, o sea, aproximadamente 100.800 bytes de información si tomamos una longitud media de 6 letras por palabra para el castellano.
No es por nada, pero escribir un texto de casi 17.000 palabras en menos de una hora (56 minutos), no está nada mal para un dispositivo de entrada.
Para mí, el enfoque del reconocimiento de voz en este tipo de dispositivos no debería ser la búsqueda de la perfección, sino la agilidad del sistema. Conseguir un software que pueda rodar en un móvil de forma ágil, aunque fuera imperfecto, constituiría un avance importantísimo en cuanto a cambio de paradigma en el uso de interfaces de ordenadores.
Otros argumentarán que un dispositivo móvil nunca tendrá capacidad de almacenamiento elevada. También es cierto, pero ni falta que les hace. Ya tenemos un invento que se llama Internet y estos aparatos sustancian el acceso universal inalámbrico ¡que sea Google -o equivalente- el que guarda todos mis datos!
Por último, hay que tener en cuenta que el coste de la electrónica de consumo sigue cayendo en picado y, lo que es más importante, su uso va en aumento, lo que, tal como dicta la Ley de Metcalfe, aumenta su funcionalidad potencial.
Ya es hora que la tecnología informática de propósito general avance hasta convertirse en algo parecido a un electrodoméstico. Salvando las distancias, los reproductores de MP3 lo han conseguido y los reproductores de DVD también. Ahora a la tecnología informática, a los dispositivos capaces de procesar información, les toca miniaturizarse y volverse más humanos, o como diría Jakob Nielsen , más 'usables'.
jueves, noviembre 02, 2006
Maldito Hardware
No sé, pero desde luego lo que es un hecho es que, NORMALMENTE, a los que se les da bien el software, ODIAN el Hardware, y se las ven y se las desean para abrir una caja - ¡ostras, tornillos!, instalar un disco, etc.
En fin, como dirían los que saben, ¡el fútbol es así!
miércoles, noviembre 01, 2006
Soporte P2P en routers y otros dispositivos.
Muchos de nosotros tenemos la suerte (o la desgracia) de tener varios ordenadores. Conozco a muchos que, al igual que yo, tienen en sus casas un esquema parecido a este:
Un servidor conectado las 24 horas del día, discos externos USB2 para almacenar la información que generamos -LoL- y la que descargamos/compartimos, y otro/s ordenador/es para el resto de tareas. Normalmente, éste último suele ser un portátil o sobremesa suficientemente potente como para editar vídeo, música, ver pelis o jugar a lo que nos de la gana.
Por tanto, es aquél ordenador viejo - que tu amigo ya no quiere porque es un pentium II y se acaba de comprar un Core Duo - el que suele acabar reconvertido en servidor casero por obra y gracia de Debian, Ubuntu (probad Xubuntu y ya me diréis) o similares.
En ese servidor casero es en el que solemos rodar algo así como un servidor FTP o Samba para la red interna, un servidor Web con nuestro Blog privado y alguna otra cosilla y, principalmente, nuestros clientes P2P, ya sea eMule -cualquiera de sus variantes- y/o Torrent.
Para estos menesteres, ¿qué sentido tiene tener un ordenador que consume en la mayoría de los casos más de 300W con potencia de sobra como para rodar servicios empresariales? En mi opinión, ninguna.
Lo que yo quiero, y a juzgar por lo que veo todos los días no soy el único, es un pequeño 'appliance' con un GNU/Linux embebido que me permita rodar los servicios que he descrito con un consumo eléctrico mínimo. No necesito un gran procesador, ni disco interno, ni pantalla, ni teclado ni ratón. Me conectaría a él vía ssh desde el otro ordenador y programaría las descargas y el resto de los servicios. Para el almacenamiento bastaría con que tuviera un puerto USB2 para conectar un disco externo de tamaño suficiente.
Con este esquema el consumo del trastito puede estar en torno a los 30W (incluyendo el consumo de un disco externo conectado por USB) y el precio estaría entre los 100 y los 200€, lógico para un dispositivo como el descrito.
Creo que se puede decir que el mercado demanda aparatos de este estilo, y prueba de ello es que empiezan a aparecer estos cacharritos.
Leo en Arstechnica que BitTorrent ha anunciado la firma de convenios con fabricantes de hardware como Asus, Planex, o QNAP, para que , a partir de ahora, los routers de red y dispositivos de almacenamiento de estas marcas, sean capaces de manejar descargas de torrents sin necesidad de un ordenador.
No son los únicos, el esperado -tranquilos que falta poquito- FON Liberator promete características similares en un dispositivo que rondará los ¡100€!
Algunos otros, aquellos que tuvieron la necesidad y aún no tenían solución comercial a medida, se las compusieron como pudieron. Así, compraron el ya famoso Linksys NSLU2 (o cualquiera de sus primos hermanos), y le cambiaron el firmware para que funcionara con un Linux embedded y sus aplicaciones favorito.
Habrá que hacer un hueco en nuestros escritorios para los nuevos mini-servidores. Menos mal que son mini...
Un servidor conectado las 24 horas del día, discos externos USB2 para almacenar la información que generamos -LoL- y la que descargamos/compartimos, y otro/s ordenador/es para el resto de tareas. Normalmente, éste último suele ser un portátil o sobremesa suficientemente potente como para editar vídeo, música, ver pelis o jugar a lo que nos de la gana.
Por tanto, es aquél ordenador viejo - que tu amigo ya no quiere porque es un pentium II y se acaba de comprar un Core Duo - el que suele acabar reconvertido en servidor casero por obra y gracia de Debian, Ubuntu (probad Xubuntu y ya me diréis) o similares.
En ese servidor casero es en el que solemos rodar algo así como un servidor FTP o Samba para la red interna, un servidor Web con nuestro Blog privado y alguna otra cosilla y, principalmente, nuestros clientes P2P, ya sea eMule -cualquiera de sus variantes- y/o Torrent.
Para estos menesteres, ¿qué sentido tiene tener un ordenador que consume en la mayoría de los casos más de 300W con potencia de sobra como para rodar servicios empresariales? En mi opinión, ninguna.
Lo que yo quiero, y a juzgar por lo que veo todos los días no soy el único, es un pequeño 'appliance' con un GNU/Linux embebido que me permita rodar los servicios que he descrito con un consumo eléctrico mínimo. No necesito un gran procesador, ni disco interno, ni pantalla, ni teclado ni ratón. Me conectaría a él vía ssh desde el otro ordenador y programaría las descargas y el resto de los servicios. Para el almacenamiento bastaría con que tuviera un puerto USB2 para conectar un disco externo de tamaño suficiente.
Con este esquema el consumo del trastito puede estar en torno a los 30W (incluyendo el consumo de un disco externo conectado por USB) y el precio estaría entre los 100 y los 200€, lógico para un dispositivo como el descrito.
Creo que se puede decir que el mercado demanda aparatos de este estilo, y prueba de ello es que empiezan a aparecer estos cacharritos.
Leo en Arstechnica que BitTorrent ha anunciado la firma de convenios con fabricantes de hardware como Asus, Planex, o QNAP, para que , a partir de ahora, los routers de red y dispositivos de almacenamiento de estas marcas, sean capaces de manejar descargas de torrents sin necesidad de un ordenador.
No son los únicos, el esperado -tranquilos que falta poquito- FON Liberator promete características similares en un dispositivo que rondará los ¡100€!
Algunos otros, aquellos que tuvieron la necesidad y aún no tenían solución comercial a medida, se las compusieron como pudieron. Así, compraron el ya famoso Linksys NSLU2 (o cualquiera de sus primos hermanos), y le cambiaron el firmware para que funcionara con un Linux embedded y sus aplicaciones favorito.
Habrá que hacer un hueco en nuestros escritorios para los nuevos mini-servidores. Menos mal que son mini...
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